En el norte del país, el menor riesgo de caer en miseria; en el sur, el más alto

*Mientras a escala nacional la población no pobre ni vulnerable (tiene cubiertas todas las carencias sociales y cuenta con …

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Mientras a escala nacional la población no pobre ni vulnerable (tiene cubiertas todas las carencias sociales y cuenta con ingresos suficientes) es 22.6 por ciento, es decir, 27.8 millones de mexicanos, por estados los contrastes son drásticos: en Nuevo León, 45.9 por ciento no es pobre ni vulnerable de caer en miseria, pero en Chiapas este segmento representa sólo 6.1 por ciento de habitantes.

Acceso a seguridad social

De acuerdo con la Medición de pobreza 2016 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en Nuevo León y Coahuila se registra el menor rezago en carencia por acceso a seguridad social: 33.6 por ciento y 30 por ciento, respectivamente, pero en Chiapas la cifra es más del doble, 81 por ciento, y en Oaxaca, 77.9 por ciento. El promedio nacional es de 55.8 por ciento (72.7 millones de personas) y es la carencia donde se da el mayor rezago.

En cuanto a la distribución estatal de pobres, el Coneval reportó que en Nuevo León está el menor porcentaje de personas en miseria –14.2 por ciento, unos 737 mil habitantes–, mientras en Chiapas, 77.1 es pobre.

En la principal urbe del país, Ciudad de México, a 2016 la población no pobre y no vulnerable era 36.7 por ciento, mientras que 27.6 por ciento estaba en pobreza, 56.5 por ciento tenía al menos una carencia social y la seguridad social es la mayor deficiencia, con 47 por ciento.

Sobre la carencia por acceso a la alimentación, se encontró 20.1 por ciento en esa situación, pero el rubro desagregado reporta que 40.3 por ciento de la población –49.9 millones de personas– tenía algún grado de inseguridad.

En grado leve está 20.6 por ciento –25.3 millones–, en grado moderado 11.9 por ciento –14.6 millones– y en severo, 8.1 por ciento, es decir, 10 millones.

En ingreso, en el país hay 62 millones sin recursos suficientes para adquirir la canasta alimentaria y no alimentaria al mes, es decir, uno de cada dos mexicanos. Se trata de 2.4 millones más de los que había hace seis años.

                                                         
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