San Gregorio Atlapulco, comienza a levantarse tras sismo

*A una semana del sismo, aún se respira el polvo de las casas que se destruyeron en la comunidad de la delegación Xochimilco…

excelsior.com.mx

CIUDAD DE MÉXICO.

A una semana del sismo ocurrido el pasado 19 de septiembre, en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, aún se respira el polvo de las casas que se destruyeron, pero poco a poco comienza a oler a esperanza.

Tan solo basta con caminar por la avenida Xochimilco-Tulyehualco, en donde los montículos de cascajo, propiedades abandonadas y algunos comercios abiertos, luchan por sobrevivir entre este escenario.

Ahí se pueden leer cartulinas, lonas, mantas y hasta trabajos hechos por los niños, con mensajes de agradecimiento al pueblo de México, a la Marina, al Ejército, a la Policía Federal y brigadistas, por las muestras de solidaridad para la reconstrucción de San Gregorio.

Desde la entrada a Xochimilco, aunque la población intenta recuperarse, la economía se percibe deprimida, los negocios están cerrados aún en su mayoría y el movimiento lo hacen las brigadas de rescate.

Entrar a San Gregorio, una de las comunidades más afectadas por el sismo, es ahora diferente, las cuadrillas de rescate del Ejército que aplican el Plan DN III se ven por todos lados, y la gente camina porque muchos de los caminos están cerrados.

A la hora de la repartición de comida, las filas de pobladores son largas, pero son atendidos rápido, mientras que las cuadrillas de la Policía Federal reparten bolsas de alimento para rescatistas y la población general.

Médicos y jóvenes de servicio social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) recorren las calles para atender a la gente, e instalan puestos de revisión corporal y detección de diabetes, así como apoyo psicológico, principalmente.

Los comerciantes del mercado público de San Gregorio sacaron su mercancía a la calle y desde ahí ofrecen sus productos.

Los pobladores saben que ya empezó la reconstrucción, pero reconocen que será lenta, así que muchos se han organizado para la demolición con sus propios picos y palas, y otros buscan fugas de agua y se organizan para su reparación.

El desabasto de agua también preocupa a otros, por lo que muchos de ellos han tenido que recurrir a familiares, quienes llegan desde otros lugares con tinacos llenos de agua en sus vehículos.

A pesar de ello, en el pueblo de San Gregorio a todos se les ve hoy trabajando para la reconstrucción.

                                                         
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