Secuestro y extorsión: El calvario de Bernardo Bravo antes de morir

La Fiscalía reveló la violencia sistemática que sufrió el líder limonero en Michoacán; desde el pago de rescates por maquinaria hasta un secuestro previo a su ejecución.

El asesinato de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de los citricultores de Apatzingán, no fue un ataque aislado, sino el final de una dolorosa cadena de abusos. Durante la audiencia contra su presunto agresor, alias “El Botox”, salieron a la luz los detalles de la persecución que el empresario sufrió a manos del grupo criminal “Los Blancos de Troya”.

Testimonios y pruebas presentadas por el Ministerio Público describen un entorno de asfixia: Bravo fue secuestrado apenas dos semanas antes de su muerte y obligado a pagar 400 mil pesos solo para que le devolvieran una retroexcavadora robada. La presión no cesaba, pues los criminales le exigían entregar sus propias huertas y manipular el precio del limón para beneficio de la organización.

Una tragedia que se repite

La historia de Bernardo es un reflejo de la violencia que azota al sector agrícola en la región:

Persecución familiar: Su padre, también dedicado al limón, fue asesinado hace una década bajo condiciones similares.

Intimidación social: El grupo criminal utilizaba a los habitantes de Cenobio Moreno para presionar al líder limonero bajo amenazas.

Uso del cuerpo: Tras matarlo, «El Botox» ordenó tirar su cadáver en territorio de un grupo rival para desviar la atención y generar conflicto entre cárteles.

La caída de «El Botox»

César Alejandro “N.”, señalado como el ejecutor directo, enfrenta ahora cargos por homicidio calificado. Aunque el imputado se reservó su derecho a declarar, la evidencia expuesta durante seis horas de audiencia dejó constancia de que la vida de Bernardo Bravo fue una lucha constante contra la extorsión hasta el último de sus días.

Fuente: Fiscalía General de Michoacán / Causa Penal 240/2025 | © Redacción NoticiasPV

                                                         
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