El recinto legislativo ocultaba un salón de belleza en el segundo piso; tras ser exhibido por legisladoras del Partido Verde, el espacio fue clausurado con sellos oficiales.
Lo que debía ser una jornada de leyes terminó en una sesión de tintes y rulos. Una fuerte polémica estalló en la Cámara Alta luego de que se difundieran videos de la senadora del Partido Verde, Juanita Guerra, recibiendo servicios estéticos en un salón de belleza instalado dentro del propio Senado. La respuesta en redes sociales fue inmediata: una avalancha de memes que comparan el recinto con una estética de colonia y parodian a figuras como Adán Augusto López y Gerardo Fernández Noroña con «manitas de gato» digitales.
El espacio, que no contaba con placa ni número oficial, operaba en el segundo piso, en una oficina que anteriormente pertenecía a la CFE. Equipado con sillas profesionales, lavabos de cabello y una pantalla de entretenimiento, el lugar ofrecía desde maquillaje hasta aplicación de uñas, cobrando cuotas directas a las legisladoras sin que existiera claridad sobre quién autorizó el uso del inmueble para fines comerciales.
«Hay que estar presentables»: La defensa oficial
Ante la lluvia de críticas y la posterior colocación de sellos de clausura por parte del personal de resguardo, la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, salió en defensa del servicio. Castillo argumentó que el espacio es una herramienta de apoyo para las senadoras que viajan desde otros estados y deben estar «bien presentadas» para las sesiones, asegurando que cada legisladora paga de su bolsillo y no hay financiamiento público de por medio.
Deslindes y Dyson
La polémica alcanzó a la senadora morenista Andrea Chávez, a quien versiones periodísticas señalaron inicialmente como la responsable de habilitar el local. Chávez desmintió tajantemente la información en sus redes sociales, afirmando con sarcasmo: «Tengo una Dyson y me peino en mi casa; no tengo nada que ver con la película montada».
Mientras la Jucopo investiga la legalidad del contrato de la estilista Jazmín Espíndola, las puertas de la estética permanecen cerradas, pero el ingenio digital sigue «peinando» a los políticos por usar el recinto legislativo como salón de belleza personal.
Fuente: Redes Sociales / Presidencia del Senado | © Redacción NoticiasPV Nayarit








