Cadena perpetua al carnicero de los Balcanes

*El ex comandante militar serbio-bosnio Ratko Mladic, conocido como El carnicero de los Balcanes…

jornada.unam.mx

La Haya.

El ex comandante militar serbio-bosnio Ratko Mladic, conocido como El carnicero de los Balcanes, fue condenado este miércoles a cadena perpetua por crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio, debido a su papel durante el conflicto que llevó a la desintegración de Yugoslavia (1992-1995), en un histórico fallo celebrado por familiares de víctimas desde el Monumento del Genocidio de Srebrenica.

Los delitos perpetrados por el acusado pueden considerarse entre los más atroces conocidos por la humanidad, falló el juez Alphons Orie, del Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), instalado en esta ciudad.

Esta es la última sentencia que dicta el TPIY, que culminará sus funciones a finales de este 2017, tras 24 años de trabajo en los que sentenció a los principales responsables de atrocidades perpetradas durante la guerra, como el ex líder político Radovan Karadzic, en 2016, y al ex presidente Slobodan Milosevic (1941-2006).

A Mladic, cuyo juicio comenzó en 2012, se le encontró culpable en 10 de los 11 cargos imputados, que incluyen exterminio, asesinato y traslado forzado, entre otros delitos, todos derivados de su papel en el asesinato de 8 mil hombres y niños bosnio-musulmanes en Srebrenica en julio de 1995, en una de las peores atrocidades cometidas en Europa desde la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Fue declarado culpable del asedio militar que encabezó en Sarajevo, donde murieron más de 11 mil civiles por bombardeos y disparos de francotiradores.

El juez Orie determinó que el acusado contribuyó significativamente a la matanza de Srebrenica, en Bosnia-Herzegovina, para destruir a la población musulmana y dirigió personalmenteel prolongado bombardeo de Sarajevo, entonces capital yugolsava y de Serbia. También indicó que fue partícipe de un esfuerzo criminal conjunto para expulsar a musulmanes y croatas de Bosnia.

Estas son mentiras, son todos unos mentirosos, alegó entre gritos Mladic, de 74 años.

Poco antes del fallo, el acusado había solicitado un aplazamiento a la lectura de su sentencia tras presentar un cuadro de hipertensión, según explicó su defensa.

El juez lo expulsó de la audiencia, lo que atrasó la lectura durante 40 minutos; el reo fue trasladado por guardias a otra sala desde donde finalmente escuchó el fallo.

A su llegada a la corte, vestido con traje oscuro y corbata roja, Mladic saludó a abogados, levantó un dedo en señal de victoria y sonrió para ser fotografiado por los reporteros gráficos.

Dragan Ivetic, abogado del ex general, calificó la sentencia de falsa y contraria a los hechos. Argumentó: le han negado sus derechos humanos básicos al impedirle recibir asistencia médica para tratar el cuadro de hipertensión, y dijo que presentará un recurso de apelación.

En tanto, familiares de víctimas de Srebrenica reunidos en el Monumento del Genocidio de Srebrenica, en el estado bosnio de Potocari, siguieron el proceso a través de una transmisión televisada, y tras escuchar el fallo aplaudieron, lloraron y se abrazaron.

No se haría justicia ni aunque fuera condenado a perpetuidad mil veces, lamentó Ajsa Umirovic, de 65 años, quien perdió a 42 miembros de su familia.

El alto comisionado de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Zeid Ra’ad al Hussein, calificó a Mladic de personificación del mal y aseguró que el veredicto es una advertencia a los autores de crímenes de lesa humanidad.

Ratko Mladic fue detenido el 26 de mayo de 2011 tras 16 años de estar prófugo. Fue trasladado a La Haya, donde comenzó su juicio en 2012.

Se veía como un héroe del pueblo serbio al ser considerado el tercer arquitecto –después de Radovan Karadzic y Slobodan Milosevic– de la limpieza étnica, en una guerra que dejó más de 100 mil muertos y 2 millones 200 mil desplazados entre 1992 y 1995 en Bosnia.

El militar, hombre colérico y brutal para algunos, alegre y extravagante para otros, aseguró un día que las fronteras siempre se habían trazado con sangre, y los estados son delimitados por tumbas.

En imágenes grabadas en Srebrenica, aparece el general hablando con civiles después de que sus tropas conquistaron el enclave musulmán en julio de 1995. No tengan miedo. Despacio, despacio, dejen que las mujeres y los niños se vayan primero, les dice. Se le ve incluso dando golpecitos en la mejilla de un pequeño bosnio, con actitud paternal.

Tras los acuerdos de Dayton, que pusieron fin a la guerra, Mladic permaneció en Bosnia, a salvo en su refugio de Han Pijesak, en un bosque de pinos ubicado en la zona este del país. Luego se instaló en Belgrado, protegido por el ejército. Allí, aunque oficialmente se le buscaba, no necesitaba esconderse y llevó una vida normal. Con la caída del gobierno de Milosevic, en 2000, pasó a la clandestinidad y fue detenido en 2011.

                                                         
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