El colectivo «Familiares en Búsqueda María Herrera» y «Guerrero No Más Desaparecidos» transformaron los días de asueto en jornadas de prospección en campo, hallando indicios de violencia en zonas de alto riesgo.
Mientras miles de turistas disfrutan de las playas y el descanso por la Semana Santa, en el estado de Guerrero el luto no tiene pausa. Colectivos de familiares de personas desaparecidas aprovecharon estos días para adentrarse en los cerros y plazas públicas de municipios como Buenavista de Cuéllar, Iguala y Chilpancingo. Para ellas, el simbolismo religioso de la temporada se funde con su propia realidad: «Es el viacrucis de nuestro dolor el que nos toca vivir», expresó Gema Antúnez Flores, representante del colectivo María Herrera.
Hallazgos en el campo y negligencia oficial
Durante el miércoles y jueves, un grupo de 15 madres buscadoras realizó una jornada de prospección en zonas reportadas con posibles fosas clandestinas. En Buenavista de Cuéllar, el equipo localizó 25 prendas de vestir en condiciones que sugieren fueron abandonadas recientemente tras actos de violencia. Pese a que la Comisión Estatal de Búsqueda facilitó un vehículo, la precariedad marcó la jornada: ante la falta de espacio, algunas buscadoras tuvieron que viajar sentadas en cubetas para llegar a los puntos de búsqueda.
El riesgo de buscar en el silencio
La labor de estos colectivos ocurre bajo una sombra de peligro latente. Tras los recientes asesinatos de buscadoras en Sinaloa y Guanajuato, las activistas en Guerrero reconocen estar en alto riesgo, especialmente en zonas donde la presencia del Estado es mínima. En Iguala, el colectivo recibió denuncias de nuevos casos de desaparición por parte de familias que se acercan al verlas trabajar, cansadas de que las autoridades les pidan «dejar de dar vueltas» y esperar un aviso que nunca llega.
Cifras que no descansan
En Chilpancingo, el colectivo «Guerrero No Más Desaparecidos» salió a mercados y parques para visibilizar fichas de búsqueda, como la del joven Alexander Rubén Santos, desaparecido apenas en septiembre de 2025. Actualmente, el registro oficial en la entidad supera las 4,500 personas desaparecidas. Para madres como Francisca Mayo, quien busca a su hijo desde hace 17 años, no hay vacaciones posibles: la meta es contrastar perfiles genéticos con los restos óseos hallados en sitios como Eduardo Neri, con la esperanza de que, finalmente, el viacrucis llegue a su fin.
Fuente: Comisión Nacional de Búsqueda / Reportes de Colectivos en Chilpancingo | © Redacción NoticiasPV









