Diego Rivera Navarro inició su gestión asegurando que gobernaría con honestidad; hoy duerme en un penal de máxima seguridad acusado de liderar una red de extorsión institucional.
«Nosotros venimos a poner el ejemplo», resonaba la voz de Diego Rivera Navarro en octubre de 2024, durante su toma de posesión como alcalde de Tequila, Jalisco. Aquellas palabras, que prometían una administración cercana y transparente, se convirtieron hoy en el eco de una gestión marcada por el crimen, tras su detención y traslado al penal de máxima seguridad de “El Altiplano”, en el Estado de México.
El operativo, parte de la estrategia federal Enjambre, desmanteló la cúpula del gobierno municipal. Junto a Rivera Navarro, fueron capturados los directores de Seguridad Pública, Catastro y Obras Públicas. Según el titular de la SSPC, Omar García Harfuch, el edil no era solo un funcionario bajo sospecha, sino el presunto cabecilla de una red de corrupción que asfixiaba a empresarios y ciudadanos mediante extorsiones sistemáticas.
El peso de las pruebas
La Fiscalía de Jalisco confirmó que el alcalde acumulaba al menos cuatro investigaciones abiertas por delitos graves:
Extorsión y Amenazas: Contra empresarios tequileros y cerveceros a quienes se les exigían pagos millonarios bajo amenaza de clausura (incluyendo el caso de Jose Cuervo).
Violencia de Género: Denuncias presentadas por regidoras y colectivos locales que sufrieron acoso y agresiones desde la presidencia.
Vínculos con el CJNG: Se investiga el desvío de recursos públicos hacia una célula delictiva y la protección brindada a operadores del cártel en la región.
El concierto que marcó su caída
Las sospechas sobre Rivera Navarro se intensificaron en mayo de 2025, tras un concierto de Los Alegres del Barranco donde se proyectaron imágenes de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”. Aunque el edil intentó victimizarse alegando persecución política y comparando su caso con el de otros municipios, las pruebas de las fiscalías estatal y federal apuntaban a una realidad distinta: una subordinación real a la estructura del Cártel Jalisco Nueva Generación.
Hoy, el municipio que el alcalde juró proteger bajo la «voluntad del pueblo» amanece bajo vigilancia federal, mientras su antiguo líder espera que se defina su situación jurídica tras las rejas de una prisión federal, dejando atrás un discurso de esperanza que terminó convertido en un expediente criminal.
Fuente: Quadratín / Fiscalía General de la República | © Redacción NoticiasPV Nayarit








