La jornada orientada a reconocer el valor social de los abuelos en las familias mexicanas tiene antecedentes en festividades religiosas, iniciativas de comunicación radial y decretos institucionales consolidados desde finales del siglo pasado.
La sociedad mexicana celebra este 28 de agosto el Día de los Abuelos, marco conmemorativo que institucionalmente corresponde al Día Nacional de las Personas Mayores. Aunque la jornada no está catalogada como descanso obligatorio en el calendario oficial, diversas instituciones educativas, entes gubernamentales y núcleos familiares desarrollan actividades colectivas para visibilizar la aportación de los adultos mayores dentro del entramado social del país.
El establecimiento de esta conmemoración el 28 de agosto obedece a distintas vertientes históricas. Por un lado, la tradición católica vincula la fecha con la festividad de San Agustín de Hipona, figura asociada doctrinalmente a la sabiduría. Asimismo, se atribuye un impulso mediático durante la década de 1990 a través del locutor chihuahuense Edgar Gaytán Monzón, quien promovió la fecha mediante emisiones radiofónicas para homenajear a los abuelos.
En el ámbito gubernamental, los registros oficiales documentan que los primeros encuentros orientados a esta población se realizaron en 1983 en la Ciudad de México y un año más tarde en la capital del estado de Nuevo León. Posteriormente, en 1998, las autoridades formalizaron el 28 de agosto como el Día del Anciano, denominación que con el paso de los años transicionó hacia el concepto de Día Nacional del Adulto Mayor para dar mayor certeza y respeto a los derechos de este grupo de la población.
La fecha sirve además como una plataforma para que organismos públicos de salud, como el Instituto Mexicano del Seguro Social, difundan recomendaciones orientadas al cuidado integral de las personas mayores. Las directrices institucionales hacen énfasis en incentivar la actividad física, procurar la inclusión social y garantizar una atención médica continua que prevenga situaciones de aislamiento o deterioro emocional en la etapa de la vejez.
Fuente: IMSS- Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores | © Redacción NoticiasPV Nayarit









