El estudio revela una brecha de desigualdad crítica, donde solo los países ricos acceden a medicinas, mientras la prevención es la única salida.
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A nivel global, la diabetes mellitus generará entre el año 2020 y el 2050 un gasto de alrededor de 152 billones de dólares, cifra equivalente al 1.7% del PIB mundial.
Esa una de las conclusiones de una investigación que también advierte que el tratamiento para este trastorno del metabolismo, que afecta al 10% de los adultos, sólo es accesible en los países ricos y que hasta el 90% del gasto calculado corresponde al coste derivado del cuidado informal aportado por las familias.
«Los cuidadores a menudo abandonan el mercado laboral, lo que genera costos económicos adicionales», según explica Klaus Prettner, economista de la Universidad de Economía y Negocios de Viena y uno de los autores del estudio.
La diabetes es una de las enfermedades no transmisibles con más prevalencia a nivel mundial y uno de los 10 principales factores del aumento de la carga sanitaria global en los últimos 30 años, impulsada por el envejecimiento de la población, la obesidad y el aumento de los riesgos ambientales, como la contaminación del aire.
Desigualdad en los tratamientos
En 2021, más de uno de cada 10 adultos en todo el mundo tenía diabetes mellitus, y más de tres cuartas partes de ellos vivían en países de ingresos bajos y medianos.
Además, casi la mitad de las personas de entre 20 y 79 años con esta enfermedad desconocían su diagnóstico, y alrededor del 90% de estas personas vivían en países con menos recursos.
En México, la Organización Panamericana de la Salud informó recientemente que la mortalidad por esta enfermedad es tres veces más alta que el promedio de la región latinoamericana.
Aunque la diabetes es más frecuente en los países de bajos ingresos, Estados Unidos tiene los costos absolutos más elevados, seguido de China y la India.
Irlanda, Mónaco y Bermudas registran las mayores cargas económicas per cápita, con 18 mil, 12 mil y 8 mil dólares, respectivamente, según indica Michael Kuhn, coautor del análisis publicado en la revista Nature en los últimos días del 2025.
Según el estudio, en el que también participan investigadores de China y Alemania, en los países de ingresos altos, el tratamiento representa el 41% de la carga económica (excluido el cuidado informal), frente al 14% que supone en los países de ingresos bajos.
«Este es un claro ejemplo de cómo los tratamientos médicos para enfermedades crónicas como la diabetes sólo son accesibles para los países de ingresos altos«, subraya Kuhn.
Diabetes y estilo de vida
Según el estudio, la manera más efectiva de prevenir la diabetes y reducir su impacto económico radica en promover estilos de vida más saludables.
«La actividad física regular combinada con una dieta equilibrada puede reducir significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad», destaca el estudio.
Asimismo, la detección temprana juega un papel crucial: los programas integrales de detección de la diabetes para toda la población, junto con el diagnóstico rápido y el tratamiento oportuno son pasos esenciales para mitigar las consecuencias, tanto para la salud como para la economía.

«Estas medidas son especialmente relevantes para los países de bajos ingresos, donde los elevados niveles de subdiagnóstico y su papel en el aumento de la mortalidad por enfermedades infecciosas hacen de la diabetes un factor de riesgo grave para la estabilidad de los sistemas de atención de la salud”, advierte Kuhn.








