Especialistas aclaran por qué los pacientes experimentan una nueva percepción de su fisonomía tras la reducción drástica de tejido adiposo.
El uso de medicamentos agonistas del receptor GLP-1, como Ozempic o Wegovy, ha generado una serie de testimonios virales sobre cambios en la apariencia física que van más allá de la simple pérdida de kilos. En comunidades digitales, diversos usuarios han reportado una aparente modificación en las dimensiones de su zona genital. Sin embargo, médicos de instituciones como la Universidad de Yale aclaran que esto no se debe a un crecimiento real del órgano, sino a una redistribución de la grasa corporal.
La anatomía y la pérdida de grasa
La explicación científica es puramente estructural. Al perder peso de manera acelerada, se reduce significativamente la «almohadilla de grasa» en la zona suprapúbica. Esta disminución del tejido adiposo deja al descubierto la base del miembro que antes permanecía oculta bajo la piel y la grasa abdominal. Este fenómeno crea una percepción visual de mayor longitud, aunque el tamaño anatómico del órgano se mantenga idéntico al que siempre ha tenido el paciente.
Mejora en la función circulatoria
Más allá de la estética, estos fármacos ofrecen beneficios reales en la salud vascular. Al controlar la glucosa y reducir la inflamación sistémica, mejora el flujo sanguíneo en todo el cuerpo. Médicos señalan que esto puede optimizar la respuesta eréctil y la confianza del paciente, factores que influyen directamente en una mejor salud reproductiva y sexual, sin necesidad de que exista un cambio en las dimensiones físicas reales.
Fuente: Healthline / Yale Medicine | © Redacción NoticiasPV Nayarit

