Con el estreno de la cinta protagonizada por Diego Luna, se revelan los mitos y verdades sobre cómo el país obtuvo la sede de su segundo campeonato mundial de fútbol.
Las producciones cinematográficas inspiradas en la historia del deporte nacional suelen abrir el debate entre la precisión documental y las licencias narrativas con fines de entretenimiento. Ante el estreno en la plataforma Netflix de la película «México 86», bajo la dirección de Gabriel Ripstein y el protagonismo del actor Diego Luna, los aficionados han comenzado a contrastar los pasajes expuestos en pantalla con los acontecimientos que permitieron la organización de la segunda Copa del Mundo en el territorio nacional. La trama se basa de forma libre en el libro «El 86: El Año en que México Cambió al Mundo», del periodista Francisco Javier González, empleando un guion adaptado por Daniel Krauze y Luis Reséndiz.
Dentro de los elementos apegados a la realidad, la cinta retrata fielmente la renuncia de Colombia a la organización del torneo debido a problemáticas de índole interna, lo que forzó a la FIFA a buscar una sede emergente. De igual forma, es histórica la determinante intervención de los empresarios Guillermo Cañedo y Emilio Azcárraga Milmo —interpretado este último por Daniel Giménez Cacho— para gestionar los derechos con el apoyo del gobierno federal, así como la ratificación definitiva de la sede por parte del presidente del organismo rector del fútbol, João Havelange, tras el devastador terremoto de 1985. El largometraje retoma además el verídico escándalo de «los cachirules», una alteración de edades en selecciones juveniles que derivó en la posterior suspensión de México para las eliminatorias de Italia 1990.
Por el contrario, el terreno de la ficción domina gran parte del hilo conductor. El personaje principal, «Martín de la Torre», interpretado por Diego Luna, no existió; se trata de una figura construida para amalgamar rasgos de diversos exdirigentes, principalmente de Rafael del Castillo, quien fuera presidente de la Federación Mexicana de Fútbol. Tampoco existen registros documentales sobre la existencia de personajes como «Jackie Ross» o supuestas negociaciones secretas de votos. Finalmente, astros del balompié como Hugo Sánchez han desmentido públicamente secuencias clave de la producción, como la recreación de los cuartos de final contra Alemania, puntualizando que el filme se asume como una dramatización artística y no como una pieza biográfica estricta.
Fuente: Netflix y consultoría histórica de la FMF | © Redacción NoticiasPV Nayarit

