La gestión del mandatario interino terminó en deshonor tras revelarse sus nexos con la mafia de la madera y empresarios chinos, dejando al país en acefalía total.
El Congreso de Perú le puso punto final a la cuestionada administración de José Jerí, aprobando su destitución inmediata con una contundente mayoría de 75 votos. El ahora exmandatario, que apenas duró cuatro meses en el cargo, fue echado del poder este martes 17 de febrero tras quedar al descubierto una red de tráfico de influencias y reuniones clandestinas con contratistas extranjeros que operaban bajo la sombra del palacio presidencial.
La caída de Jerí no es un hecho aislado, sino la respuesta a una investigación fiscal que lo vincula con el favorecimiento de licitaciones a empresarios chinos. Sus intentos por minimizar las acusaciones, alegando que sus citas secretas eran para «comprar caramelos», fueron vistos como un insulto a la ciudadanía, lo que aceleró su salida en un país que suma ya siete presidentes en menos de una década.
Un historial de impunidad y opacidad
La severidad de la remoción también responde al turbio pasado de Jerí, quien antes de asumir la presidencia ya enfrentaba cuestionamientos por un incremento patrimonial inexplicable del mil por ciento. Además de los cargos por corrupción, el Ministerio Público lo indaga por el uso de la estructura estatal para beneficiar a personas cercanas, lo que terminó por hundir su legitimidad ante un Parlamento que decidió no tolerar más escándalos en la recta final hacia las elecciones de abril.
El fin del mandato que agredió a México
Para la diplomacia internacional, la salida de Jerí marca el cierre de un capítulo hostil. Fue él quien, el pasado 3 de noviembre, ordenó la ruptura de relaciones con México y lanzó amenazas directas contra la embajada mexicana en Lima. Su postura autoritaria de amagar con invadir la sede diplomática para capturar a refugiados políticos quedó sepultada con su destitución, dejando un legado de aislamiento y tensiones innecesarias con el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Crisis total en el Ejecutivo
Con la expulsión de Jerí, Perú se queda sin presidente y sin gabinete ministerial. La Constitución obliga al Congreso a elegir un sucesor de emergencia en las próximas 24 horas para evitar un vacío de poder absoluto. Mientras tanto, en las calles, el sentimiento de rechazo hacia Jerí se manifestó con júbilo, confirmando que su salida era una demanda social urgente ante un gobierno que priorizó los intereses particulares sobre la estabilidad de la nación.
Fuente: Agencia AP | © Redacción NoticiasPV

