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“Me usaba como un objeto”: El oscuro infierno de las empleadas de Julio Iglesias

El brillo de la fama oculta una pesadilla de agresiones, humillaciones y esclavitud sexual; testimonios revelan que el cantante sometía a su personal a un control físico y psicológico absoluto.

Detrás de las lujosas mansiones de Punta Cana y Bahamas, donde el mundo imaginaba una vida de ensueño, se escondía una realidad siniestra. Una desgarradora investigación de elDiario.es y Univisión ha sacado a la luz el testimonio de mujeres que aseguran haber vivido un auténtico calvario bajo el servicio de Julio Iglesias, quien pasó de ser un ídolo internacional a ser señalado como un verdugo que trataba a su personal como propiedad privada.

«Me sentía como una esclava» Una de las denuncias más crudas proviene de una joven que, con apenas 22 años, fue contratada para el servicio doméstico y terminó atrapada en una red de abuso sistemático. «Me usaba casi todas las noches. Me sentía como un objeto, como una esclava», confesó entre lágrimas. El relato describe no solo penetraciones forzadas, sino un clima de violencia física que incluía bofetadas y constantes agresiones verbales destinadas a quebrar la voluntad de las empleadas.

Ritos de humillación y control El control no terminaba en la habitación. Las víctimas relatan cómo eran obligadas a desfilar en grupos ante ginecólogos para que el cantante supiera «cómo estaba su secreción» y descartar enfermedades o embarazos que pudieran interrumpir su «disponibilidad». Esta invasión a la intimidad se realizaba bajo la sombra de la amenaza: aunque no se decía que era obligatorio, todas sabían que negarse significaba el despido inmediato y quedar a la deriva en un país extranjero.

Un depredador de 77 años La investigación resalta la monstruosa diferencia de poder: un artista de 77 años con recursos ilimitados frente a jóvenes vulnerables que dependían de un sueldo para sobrevivir. Las agresiones ocurrían a menudo con la complicidad de otras empleadas de mayor rango, creando una estructura de acoso donde el silencio era la única ley.

Este reportaje, que tomó tres años de recopilación de pruebas, ha destruido la imagen del «caballero español», dejando al descubierto a un hombre acusado de utilizar su fortuna para comprar el silencio y la dignidad de mujeres que hoy, finalmente, se atreven a llamar a las cosas por su nombre: esclavitud moderna.

Fuente: elDiario.es | © Redacción NoticiasPV Nayarit

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