Organizaciones como la Red por los Derechos de la Infancia estiman que al menos 460 mil menores han sido integrados a la fuerza a las filas delictivas en la última década; informes de inteligencia señalan que son retenidos bajo condiciones de esclavitud y amenazas familiares.
Las dinámicas operativas de los grupos delictivos en el país evidencian una sistemática violación a las garantías de las infancias. Diagnósticos especializados de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) documentaron que en los últimos diez años las diversas organizaciones de la delincuencia organizada han reclutado de manera forzada a por lo menos 460 mil menores de edad en todo el territorio nacional, asignándoles tareas que abarcan desde el sicariato, el trasiego de estupefacientes y el traslado de recursos económicos, hasta funciones de ayudantes de laboratorios clandestinos o vigilantes conocidos como «halcones».
De acuerdo con datos técnicos atribuidos a fuentes operativas del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), las agrupaciones que más se distinguen por ejecutar esta modalidad delictiva son el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Sinaloa —específicamente la facción de Los Chapitos—, La Familia Michoacana y el Cártel del Noreste. Los análisis ministeriales indican que los grupos criminales eligen a menores de edad debido a que, mediante procesos de coerción violenta, se vuelven perfiles dóciles que atienden las directrices de los mandos sin cuestionamientos, a diferencia de los adultos capturados, quienes registran tasas de deserción o ejecución interna de hasta un 80 por ciento por falta de subordinación.
El método delictivo empleado para el reclutamiento consiste principalmente en el chantaje bajo amenazas de muerte en contra de sus núcleos familiares, trasladando posteriormente a los menores hacia fincas rurales habilitadas como campos de adiestramiento táctico, similares a los desmantelados en años previos por las fuerzas armadas en la región occidente del país. Los reportes señalan que las víctimas permanecen bajo condiciones de esclavitud, incomunicadas por completo y obligadas a financiar de su propio dinero el equipo táctico y armamento que les asignan, percibiendo en los pocos casos donde existe una retribución sueldos de apenas 400 a 2 mil 200 pesos semanales según la organización criminal que los explote.
Fuente: Redim | © Redacción NoticiasPV Nayarit









