Más que una tragedia, la historia de Jorge Luis y María Victoria es un testimonio de bondad y entrega; un matrimonio que demostró que el verdadero amor trasciende cualquier frontera. Se trata de la pareja que perdió la vida en el fatal accidente del autopista Tepic–Compostela, el pasado 29 de diciembre.
A su lado caminó siempre Jorge Luis, un hombre cuya sabiduría iluminó las aulas del Instituto Tecnológico de Bahía de Banderas. Reconocido como un docente extraordinario, no solo enseñó lecciones académicas, sino que predicó con el ejemplo de la rectitud y la humildad. Juntos, como el equipo perfecto, forjaron una familia basada en la fe y la bondad, educando a hijos que hoy, pese al inmenso dolor, se levantan con orgullo para honrar su memoria.
«Fueron nuestros ángeles en la tierra», relatan sus seres queridos con una mezcla de tristeza y profunda admiración. Aunque ambos preferían el bajo perfil, su impacto fue inmenso. Fueron personas congruentes, creyentes de la palabra de Dios y trabajadores incansables que dieron a manos llenas sin esperar reconocimiento. Su partida deja un vacío profundo, pero también la certeza de que su misión de hacer el bien fue cumplida con creces.
Hoy, mientras la comunidad lamenta la pérdida ocurrida cerca de Miravalles, queda el consuelo de su legado. Jorge Luis y María Victoria se han ido, pero su ejemplo de vida permanece como un faro para sus hijos y para todo aquel que cree en la fuerza del amor y la dedicación. Descansen en paz, unidos por siempre en la eternidad.







