A sus 80 y 90 años, los últimos testigos del primer viaje a la Luna ven en la misión de este miércoles la culminación de una espera de cinco décadas; exigen mayor celeridad para superar la hazaña de 1969 frente a la competencia de China.
El exitoso despegue de la misión Artemis II este miércoles 1 de abril de 2026 no solo emociona a las nuevas generaciones, sino que ha encendido una chispa de justicia histórica entre los veteranos del programa Apolo. Para figuras como JoAnn Morgan, la única mujer en el centro de control durante el despegue del Apolo 11 en 1969, este regreso a la órbita lunar es una validación personal tras 53 años de lo que ella describe como una «estafa» presupuestaria que detuvo la exploración humana en 1972.
Una carrera contra el tiempo y el olvido
Los pocos sobrevivientes de los 400 mil trabajadores que llevaron al hombre a la Luna por primera vez coinciden en un punto: el entusiasmo actual es distinto. Charlie Mars, veterano de los módulos lunares de 90 años, lamenta que la pasión no sea tan desbordante como en la década de los 60, aunque celebra que hoy las mujeres ocupen puestos de mando críticos, como la directora de lanzamiento Charlie Blackwell-Thompson y la astronauta Christina Koch. Para estos pioneros, la misión de hoy es una carrera contra su propio reloj biológico; quieren ver botas humanas en el polo sur lunar antes de que su generación se extinga.
El impulso de una nueva dirección
La frustración por la lentitud de la NASA en las últimas décadas parece estar cediendo ante la gestión de Jared Isaacman, el nuevo administrador de la agencia. Isaacman, de 43 años, ha inyectado un ritmo más agresivo al programa Artemis, similar a la urgencia de la era Apolo. Su plan maestro incluye una inversión de 20 mil millones de dólares en los próximos siete años para establecer una base lunar permanente, apoyada por drones y vehículos exploradores, con el objetivo de ganarle a China la carrera por el alunizaje previsto para 2028.
El reto de superar el primer paso
Veteranos como Rusty Schweickart (Apolo 9) mantienen cierto escepticismo sobre si Artemis podrá igualar el impacto cultural de Cristóbal Colón o del primer paso de Armstrong. Sin embargo, Charlie Duke, uno de los cuatro hombres vivos que caminó sobre la Luna, confía en que el fervor mundial regresará con toda su fuerza una vez que las transmisiones en vivo muestren el descenso en el polo sur. En este inicio de abril de 2026, el legado del siglo pasado y la tecnología del presente se dan la mano para asegurar que la Luna no vuelva a ser un destino abandonado.
Fuente: Associated Press (AP) / Reuters | © Redacción NoticiasPV Nayarit









