A casi ocho años del crimen en Macuspana, los tribunales realizarán la audiencia definitiva de sentencia contra Esmelin “N”, presunto feminicida que alteró la escena y permaneció prófugo de la ley.
El desahogo de los expedientes de violencia de género en el sureste del país expone las graves secuelas humanas e institucionales que enfrentan las familias de las víctimas. El próximo miércoles 3 de junio se llevará a cabo la audiencia judicial clave para dictar sentencia en contra de Esmelin “N”, presunto responsable del feminicidio de su esposa, Nancy Jaqueline Arias Narváez, perpetrado el 9 de junio de 2018 en el municipio de Macuspana, Tabasco. La resolución llega tras un tortuoso camino legal marcado por la evasión de la justicia del imputado —quien estuvo prófugo durante tres años— y el deceso de la madre de la víctima, la señora Maura, quien falleció a los 75 años a causa de un derrame cerebral derivado del impacto emocional al enterarse de que el agresor podría recuperar su libertad.
Los informes periciales del Servicio Médico Forense determinaron que Nancy Jaqueline, quien se desempeñaba como prefecta escolar, falleció a los 37 años debido a un traumatismo craneoencefálico y de macizo facial. De acuerdo con los testimonios de sus familiares, los parientes del acusado intentaron simular un accidente doméstico lavando el cuerpo, cortándole las uñas y argumentando una caída en el área de lavado. No obstante, las revisiones médicas detectaron múltiples hematomas de riña, marcas de estrangulamiento en el cuello y signos claros de defensa, los cuales coincidían con el historial de violencia familiar y de género que el subdirector escolar ejercía sobre ella, existiendo incluso antecedentes de denuncias previas y testigos de agresiones físicas dentro del plantel educativo.
Además de la impunidad temporal, la familia Arias enfrentó el desarraigo de las dos hijas de la víctima, quienes quedaron bajo la tutela de la familia paterna en el mismo inmueble donde ocurrió el crimen. Las artimañas legales y la manipulación psicológica obstaculizaron de forma sistemática el régimen de convivencia dominical que la abuela materna había ganado en los juzgados familiares. Actualmente, con un registro oficial de cuatro feminicidios en Tabasco en lo que va del año 2026, los deudos exigen un castigo ejemplar que cierre un ciclo de dolor que ya cobró la vida de dos integrantes de su núcleo familiar.
Fuente: Dictámenes del Semefo | © Redacción NoticiasPV









